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Un proceso participativo es una secuencia de actividades participativas (por ejemplo, primero llenar una encuesta, luego hacer propuestas, discutirlas en reuniones presenciales o virtuales y finalmente priorizarlas) con el objetivo de definir y tomar una decisión sobre un tema específico.
Ejemplos de procesos participativos son: un proceso de elección de miembros del comité (donde primero se presentan las candidaturas, luego se debaten y finalmente se elige una candidatura), presupuestos participativos (donde las propuestas se hacen, se valoran económicamente y se votan con el dinero disponible), un proceso de planificación estratégica, la redacción colaborativa de un reglamento o norma, el diseño de un espacio urbano o la producción de un plan de política pública.
7 - Derechos de la mujer
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Acerca de este proceso
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Durante siglos, las mujeres han tenido que soportar la violencia y la discriminación, la exclusión de los espacios de influencia y de los roles de poder, y se han enfrentado a riesgos específicos y a mayores barreras que los hombres en la búsqueda de justicia. Sin embargo, las trabajadoras y sindicalistas suelen estar en el centro de las luchas por los derechos de los trabajadores.
Pocos trabajadores de la confección reciben un salario digno, pero las trabajadoras de la confección cobran menos que los hombres con menos oportunidades de promoción, lo que mantiene sus salarios bajos. A menudo, las mujeres se ven privadas de protección social, de igualdad de trato y de normas laborales justas, lo que puede significar que no hay licencia de maternidad, que hay un entorno patriarcal en la toma de decisiones, que no hay cuidado de los hijos y que los viajes al trabajo son inseguros. Algunas trabajadoras se ven obligadas a someterse a pruebas de embarazo obligatorias.
No solo las mujeres comparten una gran parte del trabajo en las cadenas de valor de la confección, sino que a menudo también son la columna vertebral de sus familias y sus comunidades. Este trabajo no remunerado, combinado con la discriminación en el lugar de trabajo, significa que se encuentran en una posición de mayor vulnerabilidad que sus homólogos masculinos.
Para lograr una transición justa, la reorganización de la industria de la moda debe centrarse en los principios del ecofeminismo, reconociendo, valorando y desgenerando el trabajo de cuidado para los trabajadores y el planeta.
No podemos lograr un mundo justo sin erradicar el sexismo, promoviendo la necesidad de igualdad y equidad en el camino hacia una Transición Justa. Las políticas y prácticas deben promover la diversidad y la inclusión en todos los niveles de la industria. Empoderar a las trabajadoras a través del desarrollo de capacidades y la educación sobre sus funciones y derechos en el trabajo es esencial para el reciclaje profesional y la mejora de las capacidades hacia una transición justa.